
Adiós sol... adiós,
el frío de los escombros
ha dejado su lodo
de cuerpos, sueños y amor,
una pobreza enterró
desenterrando la sombra,
tensando la horca
en el corazón.
Quedan piedras
donde eran luces,
edor en las nubes
que se comieron la tierra,
impotencia eterna
clavada en los huesos
como puñal grueso
rasgando las venas.
Adiós sol... adiós,
naturaleza celestial
con guadaña e impiedad
para arrancar el color
al paraiso,
y sepultar sus latidos
bajo la furia de tu temblor.
Esencia







