"Todo hombre tiene derecho a dudar de su tarea y abandonarla de vez en cuando; lo único que no puede hacer es olvidarla. Quien no duda de si mismo es indigno, porque confía ciegamente en su capacidad y peca por orgullo. Bendito sea aquel que pasa por momentos de indecisión".



Paulo Coelho

domingo, 25 de octubre de 2009

EL PRECIO DE DAR EN EL BLANCO

Un rey, que en su carruaje pasaba por un pueblo, observó una flecha disparada exactamente en el centro de un blanco, que era el círculo dibujado en el tronco de un árbol.
Intrigado, se dió cuenta que además había en varios sitios otras flechas disparadas, todas con la misma precisión en el centro del blanco. Sorprendido por la habilidad del arquero, mandó a sus pajes a buscarlo.
Después de algunos minutos encontraron al autor de los certeros disparos. Se trataba de un niño de no más de doce años.
- ¿Eres tú el hábil arquero? -preguntó el rey.
- Si, -respondió el chiquillo.
- ¿Cómo haces para ser siempre tan certero en tu puntería? preguntó de nuevo el rey.
- Es muy simple, -dijo el muchacho-, primero disparo la flecha y después dibujo el blanco alrededor de ella.
Piensa por un momento si hacemos eso en nuestras vidas con las personas que nos rodean.
A veces juzgamos basados en nuestros prejuicios, les decimos a todos nuestra opinión y después buscamos cómo justificar nuestras ligerezas.
- Primero disparo y después pregunto -
A veces cometemos errores o maltratamos a los que nos rodean. En vez de aceptar nuestra responsabilidad, nos ponemos a la defensiva y tratamos de justificar nuestra actitud.
¿Cuánta energía de vida desperdiciamos justificando actitudes con las que sólo pretendemos cubrir nuestros errores, miedo o inseguridades? ¿Cuánto daño innecesario nos causamos a nosotros mismos y a quienes amamos? ¿Qué precio pagamos con estas actitudes…?
Sólo por hoy elige pensamientos y actitudes positivas… ¡Notarás la diferencia!
Sacado de la Red

martes, 20 de octubre de 2009

PROFESIÓN MADRE





Meses atrás, cuando recogía a los niños del colegio, otra madre a la que conocía bastante bien, se me acercó. Estaba muy indignada.
- “¿Sabes lo que tú y yo somos?” me preguntó.
Antes de que yo pudiera darle una respuesta, la cual la verdad no sabía yo cuál era, ella me empezó a contar la razón por la cual me hizo esa pregunta.
Parece que recién venía de renovar su licencia de conducir en la oficina de tránsito . Cuando la oficial que tomaba los datos, le preguntó cuál era su ocupación, ella no supo qué responder.
Al percatarse de esto, la oficial que tomaba los datos le dijo: – “A lo que me refiero, explicó la oficial, es a si usted trabaja o es simplemente una …?”
- “Claro que tengo un trabajo, le contestó, soy una mamá”.
La oficial respondió: – “No ponemos mamá como opción, vamos a ponerle ama de casa. ” – fue la respuesta enfática de la oficial.
Yo había olvidado por completo la historia, hasta que un día me pasó exactamente lo mismo. La funcionaria era obviamente una mujer de carrera, eficiente, de mucha postura, y tenía un título muy despampanante que decía “Interrogadora Oficial”. – “Cuál es su ocupación?” me preguntó ella. -
Le respondí: “Soy una Investigadora Asociada en el campo del Desarrollo Infantil y Relaciones Humanas.”
¿Qué me hizo contestarle esto? No lo sé. Las palabras simplemente salieron de mi boca. “La funcionaria se detuvo, el bolígrafo quedó congelado en el aire, y me miró como si no hubiese escuchado bien.
Repetí el título lentamente, haciendo énfasis en las palabras más importantes. Luego, observé asombrada cómo mi pomposo anuncio era escrito en tinta negra en el cuestionario oficial. -
“Me permite preguntarle, dijo la funcionaria, con un aire de interés, ¿qué es exactamente lo que hace usted en este campo de investigación?” Con voz calmada y pausada, contesté: -
“Tengo un programa continuo de investigación (qué madre no lo tiene) en el laboratorio y en el campo (normalmente me hubiera referido a lo anterior como adentro y afuera).Estoy trabajando para mi maestría (la familia completa) y ya tengo cuatro créditos (todas mis hijas).
Por supuesto que el trabajo es uno de los que mayor demanda tiene en el campo de humanidades (¿alguna madre está en desacuerdo?) y usualmente trabajo 14 horas diarias (en realidad como 24).
Pero el trabajo tiene muchos más retos que cualquier trabajo sencillo, y la remuneración es más que solamente económica, también están ligadas al área de la satisfacción personal”.Se podía sentir una creciente nota de respeto en la voz de la funcionaria, mientras completaba el formulario.
Una vez terminado el proceso, se levantó de la silla y personalmente me acompañó a la puerta. Al llegar a casa, emocionada por mi nueva carrera profesional, salieron a recibirme tres de mis asociadas del laboratorio, de 13, 7, y 3 años de edad.
Arriba yo podía escuchar a nuestro nuevo modelo experimental en el programa de desarrollo infantil (de 6 meses de edad), probando un nuevo programa de patrón en vocalización. ¡Me sentí triunfante! ¡Le había ganado a la burocracia!Había entrado en los registros oficiales como una persona más distinguida e indispensable para la humanidad que sólo:
“una madre más”
La maternidad… carrera más gloriosa. Especialmente cuando no se tiene un título en la puerta.


Sacado de la Red- desconozco autoría.

viernes, 2 de octubre de 2009

SOLDADO INSOLIDARO





Lleva en sus casquillos la metralla
que estalla entre corbatas de un burdel,
aquel que por codicia se regala,
aquel al que resbala quien prescinde de él.


Tiene en su gatillo siempre un dedo,
sin más credo que las tablas de multiplicar,
mirando desde su altar al resto,
sumando ego, restándose de la humanidad.


Es fusil cargado de un sistema,
condena en vida propia donde nada pertenece,
visiones que acontecen por eslogan y por lema
sin más poema y alma que la cuenta cuanto crece.


Uniforme de soldado insolidario,
abecedario para incultos de sentimientos,
cimientos de un muro lapidario,
rico solitario con la pobreza en sus adentros.


Arsenal de las apuestas a galanes,
infames de sonrisas maquilladas,
boutiques asaltadas por muñecas andantes,
cuerpo de rey en yates sin abrazos ni palabras.


Moneda que se compra, se vende y se trafica
edifica las torres más endebles,
se privan del pesebre donde el hombro se arrima,
donde prima la sensibilidad y la verdad de la gente.


Esencia




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