Que nada rompa el corazón de niño que llevamos dentro,
que su cuerpo quede inmune a la sensatez
si esta se viste pez que se escurre de los sueños
para anclarnos a un suelo que nos ahorque la Fe.
Que no mutilen las impulsos que impulsan a soñar,
que volar no sea solo producto imaginario,
que siga en nuestro diario habiendo travesuras
y la culpa de cumplirlas el sabor de necesitarlo.
Que hayan toboganes en nuestro corazón
dnde tirar a larazón que razone si nos vale,
que reirnos forme parte ineludibe de la voz
y repique el tambor en cualquier tarde.
Que no ejerzan los sentidos sin sentimientos,
que los cuentos que latimos acaben feliz,
que no vengan a impedir que en mi paseo
me tire al suelo descalzándome a reir.
Que nada rompa el corazón de niño que nos protege,
y se respete lo respetable de cada sueño.
que no nos anclen al suelo con estas ganas de volar
que nada hay como soñar libres y despiertos.
Esencia






