
Empeño fortuito en closar el puzle,
apretando las urbes soñadoras
tarea agotadora que nos hace nubes
y descuelga los azules de la hitoria,
Desencaminado ir que nunca llega,
cojo poema sin su alma receptora,
fustración inquisidora que nos ciega
la simple solvencia del haz soñadora.
Certera persecución y vana,
felicidad huraña que llega sin buscar,
imposible closar en los huecos de su alma
con alguna hazaña o impostor suspirar.
El puzle de cada cielo es un misterio,
un golpe de efecto sobre cada sentir,
un descubrir del imprevisible concierto
que desde adentro nos impulse a conseguir.
Esencia








